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Sabanas de llamadas incompletas: El truco de las autoridades y como detectarlo

Sabanas de llamadas incompletas: El truco de las autoridades y como detectarlo

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Hay un truco que se repite con una frecuencia que ya dejó de sorprenderme. Y no le llamo truco porque sea sofisticado. Le llamo truco porque funciona. Funciona porque la familia del acusado no sabe que debería estar recibiendo más datos de los que le entregaron. Funciona porque el abogado defensor no sabe cómo se ve una sábana de llamadas completa para poder comparar. Y funciona porque nadie cuestiona al Ministerio Público cuando entrega un documento técnico que nadie entiende y que todo mundo acepta como si fuera sagrado.

El truco es este: la sábana de llamadas que te entrega la fiscalía está incompleta. Y con «incompleta» no me refiero a que le falte un rengloncito al final. Me refiero a que le faltan columnas enteras de información, a que los periodos están truncados, a que el formato hace imposible el análisis, o a que los datos están tan mutilados que lo que te entregaron es el esqueleto de un documento, no el documento.

Llevo 17 años analizando sábanas de llamadas. He visto cientos. Literalmente cientos. Y les soy franco: la cantidad de veces que la sábana llega completa, en formato analizable, con todas las columnas, con todos los periodos, con la clave de interpretación de los códigos — esa cantidad la puedo contar con las manos. El resto de las veces, lo que llega es un documento mutilado que sirve para sostener una acusación pero que no sirve para construir una defensa.

Y eso no es casualidad.

Este artículo es para la familia que recibió una sábana de llamadas y siente que algo falta. Para la madre buscadora que necesita esos datos para encontrar a su hijo y le entregaron un PDF ilegible. Para el abogado defensor que necesita aprender a auditar lo que le entregan las telcos a través de la fiscalía. Para el fiscal honesto que quiere asegurarse de que la evidencia que presenta sea íntegra. Y para el periodista que investiga por qué los datos de telecomunicaciones que deberían ser la herramienta más poderosa del sistema de justicia llegan sistemáticamente incompletos.

Datos parciales, truncados y formatos ilegibles: la anatomía de una sábana mutilada

Voy a desmenuzar esto pieza por pieza porque cada tipo de mutilación tiene implicaciones diferentes para la defensa.

Columnas faltantes: la mutilación más común y más dañina

Una sábana de llamadas completa — la que el concesionario de telecomunicaciones está obligado a conservar bajo el artículo 183 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión — contiene, como mínimo, las siguientes columnas de datos:

  • MSISDN: el número telefónico de la línea investigada.
  • Número de destino/origen: el número al que se llamó o del que se recibió la llamada.
  • Fecha y hora: el timestamp del evento con zona horaria.
  • Duración: en segundos.
  • Tipo de evento: llamada entrante, llamada saliente, SMS entrante, SMS saliente, conexión de datos.
  • IMEI: el identificador del dispositivo físico.
  • IMSI: el identificador de la tarjeta SIM.
  • Cell ID: el identificador de la antena a la que estaba conectado el celular.
  • LAC (Location Area Code): el código de área de localización.
  • Azimuth o sector de la antena: la orientación del sector de la antena que procesó la comunicación.

Esas columnas no son opcionales. No son un extra que el concesionario pone de buena voluntad. Son los datos que el sistema de telecomunicaciones genera automáticamente con cada evento. Son intrínsicos al funcionamiento de la red. Existen siempre.

Ahora, lo que veo con una frecuencia preocupante es que la sábana que entrega la fiscalía llega con la mitad de esas columnas. Te dan: número de origen, número de destino, fecha, hora, duración. Punto. Sin Cell ID, sin IMEI, sin IMSI, sin LAC, sin azimuth.

Sin Cell ID no hay geolocalización. Sin IMEI no se puede vincular la línea con un dispositivo específico. Sin IMSI no se puede verificar si la SIM fue cambiada. Sin LAC no se puede determinar el área de cobertura. Sin azimuth no se puede afinar la dirección de la antena.

Lo que te entregaron con esas columnas faltantes es una lista de llamadas. No una sábana de telecomunicaciones. Es como si te entregaran una radiografía del tórax pero le recortaran la mitad derecha y te dijeran «ahí está, es una radiografía completa.» No. Es media radiografía. Y con media radiografía nadie hace un diagnóstico.

Abogado defensor que me lee: si la sábana que te entregaron no tiene Cell ID, no tiene IMEI y no tiene LAC, lo que te entregaron no sirve para geolocalización. No sirve para ubicar al acusado. No sirve para refutar ni para confirmar dónde estaba. Y si la fiscalía está usando esa sábana incompleta para argumentar ubicación del acusado, su argumento no tiene sustento técnico. Objétalo. Con todo. Porque sin Cell ID, la fiscalía no puede decirle al juez «la sábana demuestra que el acusado estaba en tal lugar.» La sábana sin Cell ID no demuestra absolutamente nada sobre ubicación.

Periodos truncados: lo que te falta puede ser lo que te salva

La solicitud dice: «datos del 1 de enero al 30 de junio.» La sábana que entregaron cubre del 1 de marzo al 30 de junio. Enero y febrero simplemente no aparecen.

Y nadie pregunta por qué.

La pregunta que debería hacerse — y que casi nunca se hace — es: ¿los datos de enero y febrero existen? Si sí, ¿por qué no se entregaron? Si no, ¿por qué no? El artículo 183 obliga al concesionario a conservarlos durante 24 meses. Si los hechos ocurrieron dentro de ese periodo, los datos deben existir. Su ausencia es irregular.

Hay tres posibles explicaciones para un periodo truncado:

El concesionario no entregó los datos completos. La empresa de telecomunicaciones hizo una extracción parcial de su base de datos. Puede ser por error técnico, por negligencia, o porque la solicitud no especificó correctamente el periodo. En cualquier caso, la defensa tiene derecho a exigir una nueva entrega que cubra el periodo completo.

La fiscalía solicitó un periodo más corto del que necesitaba. Esto pasa más de lo que debería. El MP solicita los datos de un periodo que le conviene para su teoría del caso y omite solicitar el periodo que podría contener información exculpatoria. Si los hechos ocurrieron el 15 de marzo pero los datos previos al 1 de marzo muestran un patrón de movimiento del acusado que contradice la narrativa de la fiscalía, esos datos son relevantes. Y el hecho de que no se hayan solicitado no significa que no existan.

La fiscalía recibió los datos completos pero entregó a la defensa solo una parte. No voy a decir que esto pasa siempre. Pero voy a decir que no puedo descartar que pase. La única forma de verificarlo es que la defensa solicite directamente los datos conservados al concesionario a través de los canales que la ley establece, y compare lo que reciba con lo que la fiscalía presentó. Si hay discrepancias, esas discrepancias se documentan.

Madre buscadora que me lee, que estás usando la sábana de llamadas como herramienta para trazar la ruta de tu hijo desaparecido: si la sábana que te entregaron empieza tres semanas después de la fecha que solicitaste, esas tres semanas que faltan pueden contener la última antena a la que se conectó el celular de tu hijo antes de perder actividad. Esa antena es tu punto de partida geográfico. No dejes que un periodo truncado te quite esa información. Exige los datos completos. Fundamenta en el artículo 183. Es tu derecho.

El formato como arma: PDF inservible vs. Excel completo

Este es un punto que suena menor hasta que entiendes sus implicaciones.

Las empresas de telecomunicaciones generan los datos conservados en sus bases de datos. Esas bases de datos producen la información en formato estructurado: archivos CSV, hojas de cálculo, tablas de datos con campos definidos. Ese formato permite que un perito filtre la información, la ordene, la cruce con otros datos, haga búsquedas, aplique fórmulas, exporte gráficas de línea de tiempo.

¿Qué pasa cuando esos datos llegan a la fiscalía y de la fiscalía a la defensa? En demasiados casos, llegan en PDF. Un PDF plano. Un archivo donde los números, las fechas, los códigos y las columnas están convertidos en una imagen estática que no se puede filtrar, no se puede ordenar, no se puede buscar, no se puede analizar con herramientas automatizadas.

Es como si te dieran una fotografía de una hoja de cálculo en lugar de la hoja de cálculo.

Para una sábana de 1,000 registros, un perito puede transcribir manualmente el PDF a una hoja de cálculo. Tardaría horas, pero es posible. Para una sábana de 50,000 registros — que es lo que produce una línea activa durante varios meses –, la transcripción manual es inviable. Lo que te entregaron en PDF es, en la práctica, un documento que no puedes analizar.

Y aquí viene lo que me genera la mayor desconfianza: las empresas de telecomunicaciones no generan esos datos en PDF. Los generan en formato de base de datos. Alguien, en algún punto del camino entre la empresa y la defensa, convirtió el formato. Alguien transformó un archivo analizable en un archivo inanalizable. La pregunta es quién y por qué.

Fiscal honesto que me lee y que quiere hacer las cosas bien: cuando solicites la sábana de llamadas al concesionario, pide el formato nativo de la base de datos. CSV, Excel, formato estructurado. No PDF. Porque si tu intención es que la prueba sea transparente y verificable — como debería ser –, el formato importa tanto como el contenido. Un dato que no se puede analizar es un dato que no se puede verificar. Y una prueba que no se puede verificar no debería sostener una acusación.

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Cómo auditar el documento de las telcos: la guía que nadie te dio

Voy a dar los pasos concretos para que cualquier persona — perito, abogado, familiar — pueda evaluar si la sábana que le entregaron está completa o mutilada.

Paso 1: Verifica las columnas

Abre el documento. Cuenta las columnas. Identifica cuáles son por su encabezado — si tiene encabezado, que a veces ni eso. Si tiene menos de las 10 columnas que listé arriba (MSISDN, número destino/origen, fecha y hora, duración, tipo de evento, IMEI, IMSI, Cell ID, LAC, azimuth), lo que te entregaron está incompleto.

No todas las sábanas tienen absolutamente todas las columnas — la disponibilidad varía ligeramente entre concesionarios y entre tecnologías de red. Pero Cell ID e IMEI son datos fundamentales que siempre se generan en la red. Si no están, pregunta por qué.

Paso 2: Verifica el periodo

Revisa la primera fecha y la última fecha de la sábana. ¿Coinciden con el periodo que se solicitó? Si la solicitud pidió seis meses y la sábana cubre cuatro, faltan dos meses. Documenta la discrepancia.

Paso 3: Busca huecos dentro del periodo

Incluso si la primera y última fecha coinciden con la solicitud, puede haber huecos intermedios. Días o semanas sin registros dentro del periodo. Un celular activo no deja de generar eventos de telecomunicaciones — incluso en modo standby, el celular se comunica periódicamente con las antenas para mantener el registro de ubicación. Si hay un periodo de varios días sin un solo registro, puede significar que el celular estuvo apagado — lo cual es un dato en sí mismo — o que los datos de ese periodo no se incluyeron.

Paso 4: Verifica la zona horaria

Este error es tan común que debería ser lo primero que revisa un perito. Los datos de telecomunicaciones se registran frecuentemente en UTC — Tiempo Universal Coordinado. México tiene varias zonas horarias: UTC-6 (centro), UTC-7 (Pacífico), UTC-8 (noroeste). Si la sábana está en UTC y la fiscalía la interpretó como hora local, cada timestamp tiene un desfase de 5 a 8 horas dependiendo del horario de verano.

He visto casos donde la fiscalía ubica al acusado en un lugar a las 3 de la tarde basándose en la sábana, y cuando el perito ajusta la zona horaria, la hora real es las 9 de la mañana. En un caso penal, 6 horas de diferencia pueden ser la diferencia entre estar en la escena y no estar en la escena.

La sábana debería indicar en qué zona horaria están los registros. Si no lo indica, es una deficiencia que la defensa debe señalar y que el perito debe investigar antes de que la fiscalía construya una narrativa sobre timestamps equivocados.

Paso 5: Verifica la nomenclatura

Cada concesionario usa su propia nomenclatura para los campos y códigos. MOC puede significar «Mobile Originated Call» (llamada saliente). MTC puede significar «Mobile Terminated Call» (llamada entrante). Pero si la sábana no viene con un glosario que defina qué significa cada código, la interpretación queda abierta.

He recibido sábanas donde la columna «tipo de evento» tiene códigos numéricos — 1, 2, 3, 4 — sin ninguna clave que explique qué significa cada número. ¿Es un 1 una llamada saliente o una llamada entrante? ¿Es un 3 un SMS o una conexión de datos? Sin la clave, no se puede interpretar el documento. Y un documento que no se puede interpretar no debería tener valor probatorio.

Pide la clave de nomenclatura al concesionario. Si la fiscalía no la solicitó, solicítala a través de la defensa. Es parte del documento. Entregarlo sin la clave es como entregar un mapa sin la leyenda.

Paso 6: Cruza el Cell ID con el registro del IFT

Cada antena de telecomunicaciones en México debe estar registrada ante el Instituto Federal de Telecomunicaciones — el IFT. Ese registro incluye la ubicación geográfica de la antena, su altura, su orientación, sus sectores.

Si la sábana de llamadas muestra una conexión a un Cell ID que no aparece en el registro del IFT, ese dato no puede ser utilizado para geolocalización confiable. Porque si la antena no está registrada, no hay un punto de referencia oficial para determinar su ubicación. Es un dato fantasma.

Y el hecho de que existan antenas no registradas en el IFT no es un escenario teórico. Es una realidad documentada. Antenas temporales para eventos masivos, antenas de concesionarios menores, incluso antenas clandestinas. Si la fiscalía usa un Cell ID sin verificar su existencia en el registro del IFT, la geolocalización que presenta es cuestionable.

Perito en formación que me lee: el cruce Cell ID vs. registro IFT es uno de los procedimientos más poderosos y menos utilizados en la forensia de telecomunicaciones en México. Aprende a hacerlo. Consigue los mapas de cobertura del IFT. Verifica cada Cell ID que aparezca en la sábana. Cada antena no registrada es un argumento técnico para la defensa.

Artículo 183 como arma de la defensa

El artículo 183 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión no es solo la obligación de las telcos de conservar datos. Es una herramienta procesal que la defensa puede usar de manera ofensiva.

Esto es lo que establece la ley y que la mayoría de los abogados no están aprovechando:

Los concesionarios están obligados a conservar los datos por 24 meses. Los primeros 12 meses con entrega en tiempo real. Los siguientes 12 meses con entrega en un máximo de 48 horas. La entrega no es discrecional. Es obligatoria ante mandamiento fundado y motivado.

Lo que esto significa para la defensa es lo siguiente: si la fiscalía presentó una sábana incompleta — con columnas faltantes, periodos truncados, formato ilegible –, la defensa tiene el derecho de solicitar directamente los datos conservados al concesionario. No tiene que conformarse con lo que le dio la fiscalía. Puede pedir los mismos datos, del mismo periodo, de la misma línea, pero exigiendo el formato nativo, todas las columnas y el periodo completo.

Y si el concesionario entrega a la defensa datos que la fiscalía no incluyó en su sábana — columnas que faltaban, periodos que estaban truncados, registros que no aparecían –, la discrepancia entre ambas versiones es, en sí misma, un hallazgo pericial. Porque la pregunta que sigue es: ¿por qué la sábana que presentó la fiscalía no contiene estos datos? ¿Se los entregaron así? ¿Los recortaron después? ¿Los solicitaron de manera que excluyeran la información que ahora la defensa está encontrando?

Esas preguntas no las tiene que responder el perito. Las tiene que responder la fiscalía. Y si no puede responderlas, la integridad de la prueba que presentó es cuestionable.

Abogado defensor que maneja un caso penal donde la sábana de llamadas es la prueba central: no te conformes con la sábana que te dio la fiscalía. Solicita tu propia versión directamente al concesionario. Fundamenta en el artículo 183. Motiva con la necesidad de la defensa de verificar la integridad y completitud de la prueba de cargo. Si el MP se niega a gestionar la solicitud, impugna. Los datos están en los servidores de la telco. Tienen obligación legal de conservarlos. Tu obligación es pedir los que la fiscalía no pidió — o los que pidió pero no te dio completos.

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Señales de alerta visual: cómo detectar una sábana manipulada sin ser perito

No todo el mundo que lee una sábana de llamadas es perito. Pero hay señales que cualquier persona atenta puede identificar:

Filas que se «cortan» a la mitad. Registros donde el número de destino aparece truncado, donde la fecha no tiene año, donde la columna de duración está vacía. Si el documento tiene filas incompletas, la extracción o la conversión de formato se hizo mal. Y «se hizo mal» debería generar una pregunta sobre el resto del documento.

Números censurados con asteriscos. Sábanas donde los números telefónicos aparecen como 55****3421. Si necesitas cruzar esos números con otros registros — el celular de un testigo, el celular de la víctima, los registros de otro acusado –, no puedes. La mitad del número está oculta. La pregunta es: ¿quién censuró esos números y con qué fundamento legal?

Cambios abruptos de formato. Una sábana que empieza con un formato de tabla y a la mitad cambia a texto corrido, o que tiene bloques donde las columnas se desalinean, o donde los separadores cambian de comas a punto y coma. Esas inconsistencias sugieren que el documento fue generado de múltiples fuentes o manipulado después de la generación.

Ausencia total de encabezados. Una sábana sin encabezados de columna es un documento que no se puede interpretar con certidumbre. ¿Qué columna es el Cell ID? ¿Cuál es el IMEI? ¿Cuál es la duración? Sin encabezados, la asignación de significado a cada columna depende de la interpretación del lector. Y en un procedimiento legal, la interpretación no debería ser adivinanza.

Onus probandi sobre datos incompletos

El principio de onus probandi — el que lo dice, lo prueba — aplica a la completitud de la sábana con toda su fuerza.

Si la fiscalía presenta una sábana de llamadas como prueba de que el acusado estaba en un lugar determinado, la fiscalía tiene la carga de demostrar que la sábana es completa, íntegra y auténtica. Si le faltan columnas, no es completa. Si tiene periodos truncados, no es íntegra. Si el formato impide su verificación independiente, no es auténtica en los términos del artículo 210-A.

Y la defensa tiene todo el derecho de señalarlo.

No es una cuestión de forma. Es una cuestión de fondo. Si la sábana de la fiscalía no tiene Cell ID, la fiscalía no puede demostrar ubicación. Si la sábana no tiene IMEI, la fiscalía no puede vincular la línea con un dispositivo específico. Si los periodos están truncados, la fiscalía no puede afirmar que los datos faltantes no contienen información exculpatoria.

Cada columna que falta es un dato que la fiscalía no puede usar. Cada periodo que falta es una ventana temporal que la fiscalía no puede cubrir. Y cada dato que la fiscalía no puede usar ni cubrir debilita la prueba que presentó.

Abogado, abogada: el cuestionamiento a la completitud de la sábana no es un tecnicismo procesal menor. Es un argumento de fondo que ataca la columna vertebral de la prueba de cargo. Si la sábana es la prueba central y la sábana está incompleta, la prueba central tiene un vacío. Y un vacío probatorio en la prueba central no es algo que el juez pueda ignorar.

Qué hacer hoy si te entregaron una sábana incompleta

Primero: no la aceptes como definitiva. El hecho de que la fiscalía te entregó una sábana no significa que sea la única versión ni la versión completa. Los datos originales están en los servidores de la empresa de telecomunicaciones. Lo que te entregaron es una copia. Y si la copia está incompleta, tienes derecho a exigir el original.

Segundo: documenta las deficiencias. Haz un listado de lo que le falta a la sábana: columnas ausentes, periodos no cubiertos, formato no analizable, falta de nomenclatura. Ese listado es el insumo que tu perito va a usar para fundamentar la solicitud de datos completos y para cuestionar la sábana de la fiscalía.

Tercero: solicita los datos conservados directamente al concesionario. A través del abogado, fundamentando en el artículo 183, solicitando formato nativo (CSV o Excel, no PDF), todas las columnas disponibles, el periodo completo y la clave de nomenclatura. Si el MP se niega a gestionar, impugna. El artículo 182 de la misma ley establece que los servidores públicos son gestores de las solicitudes. Gestores, no filtros.

Cuarto: que un perito analice ambas versiones. Si logras obtener la sábana directamente del concesionario, un perito puede comparar ambas versiones — la que presentó la fiscalía y la que entregó la telco — y documentar cada discrepancia. Si la versión de la fiscalía tiene menos datos que la del concesionario, la pregunta de dónde quedaron esos datos es una pregunta que la fiscalía tiene que responder ante el juez.

Quinto: verifica los Cell ID contra el registro del IFT. Cada antena mencionada en la sábana debe estar registrada. Si hay Cell IDs que no aparecen en el registro del IFT, la geolocalización basada en esas antenas es cuestionable.

La sábana de llamadas es el instrumento más poderoso del sistema de justicia penal en México cuando se trata de evidencia digital. Puede ubicar a una persona en un área geográfica. Puede reconstruir sus movimientos. Puede establecer con quién se comunicó, cuándo y desde dónde. Puede ser la prueba que incrimine o la prueba que exonere.

Pero solo si está completa.

Una sábana incompleta es un instrumento mutilado. No sirve para acusar con rigor y no sirve para defender con certeza. Y la responsabilidad de que la sábana esté completa no recae sobre la familia ni sobre la defensa. Recae sobre la autoridad que la solicitó y sobre el concesionario que la entregó.

Si lo que te entregaron no está completo, los datos completos existen. Están en los servidores de la empresa de telecomunicaciones, donde la ley los obliga a conservarlos durante 24 meses. Pedir esos datos no es un favor. Es un derecho. Ejercerlo no es una estrategia legal sofisticada. Es la defensa más básica de cualquier acusado: exigir que la prueba que se usa en su contra sea íntegra, completa y verificable.

En Duriva, analizamos sábanas de llamadas todos los meses. Sabemos cómo se ven completas y sabemos cómo se ven mutiladas. Cruzamos cada Cell ID con el IFT. Verificamos zona horaria. Detectamos periodos truncados. Identificamos columnas faltantes. Y cuando encontramos que la sábana que presentó la fiscalía no dice lo que debería decir — porque le faltan datos, porque el formato impide el análisis, porque los periodos están cortados –, lo documentamos en un dictamen pericial que le da al juez la información completa para decidir.

No la información que conviene. La información completa.

Los datos no tienen ideología. No están del lado de nadie. Pero para que sirvan, tienen que estar todos. Y asegurarse de que estén todos es exactamente lo que hacemos.