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Lo que un perito informatico puede hacer por las familias de desaparecidos en Mexico

Lo que un perito informatico puede hacer por las familias de desaparecidos en Mexico

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Si estás leyendo esto, probablemente alguien que amas no está.

Y probablemente ya pasaste por todo: la denuncia, la espera, los carteles, las caminatas, la angustia de no saber. Probablemente ya aprendiste más de lo que nunca quisiste saber sobre carpetas de investigación, sobre protocolos de búsqueda, sobre la diferencia entre una desaparición que el sistema investiga y una que el sistema archiva.

Yo no puedo prometerte que voy a encontrar a tu familiar. Nadie que te prometa eso merece tu confianza.

Lo que sí puedo decirte es que hay un tipo de investigación que casi nadie está haciendo en los casos de desaparición en México. Una investigación que puede darte pistas concretas, objetivas, basadas en datos — no en testimoniales que cambian cada vez que alguien las repite, no en promesas vacías de la autoridad, no en esperanzas sin fundamento.

Esa investigación se llama informática forense. Y la persona que la hace se llama perito informático forense.

Soy Jocsan Laguna. Llevo 17 años haciendo informática forense. He formado a más de 1,300 peritos en 10 países. Soy director de Duriva, un laboratorio de informática forense. He analizado cientos de sábanas de llamadas, extraído datos de miles de dispositivos, y me he parado frente a jueces a presentar dictámenes periciales en toda la República.

Y a lo largo de todos esos años, una de las cosas que más me ha marcado — y me ha dolido — profesionalmente, es ver cómo la informática forense está casi completamente ausente de las investigaciones por desaparición en México.

Este artículo es un manifiesto. No un anuncio. No una oferta de servicios. Un manifiesto de lo que la informática forense puede hacer — y debería estar haciendo — por las familias de desaparecidos en este país.

La crisis en números (y el dato que nadie dice)

México tiene más de 100,000 personas reportadas como desaparecidas. Cien mil. Es una cifra que cuesta procesar. Detrás de cada uno de esos números hay una familia que busca. Una madre que no duerme. Un padre que camina. Una hermana que pega carteles. Un hijo que no entiende por qué su papá no vuelve.

Ahora el dato que nadie dice: en toda la República Mexicana hay solamente 14 peritos en materia de informática registrados en las listas oficiales del Poder Judicial. Catorce peritos. Para cien mil desaparecidos. Para treinta y dos estados. Para un país de 130 millones de habitantes.

Eso no es una carencia. Es un abismo.

Lo que eso significa en la práctica es que la inmensa mayoría de las investigaciones por desaparición en México no tienen un componente de análisis digital forense. No porque no se necesite. No porque la evidencia digital no exista. Sino porque no hay peritos suficientes, no hay voluntad institucional, no hay presupuesto, no hay infraestructura.

Y mientras esa realidad persiste, la evidencia digital de miles de personas desaparecidas se está borrando. Los datos conservados de las sábanas de llamadas se eliminan después de 24 meses. Los respaldos en la nube se sobreescriben. Los videos de cámaras de seguridad se graban encima de sí mismos. La memoria de los celulares se degrada.

El reloj corre. Y casi nadie está leyendo lo que ese reloj registra.

Lo que un perito informático puede hacer (concretamente)

No voy a hablar en abstracto. Voy a ser específico. Herramienta por herramienta. Capacidad por capacidad. Para que sepas exactamente qué existe y qué es posible.

1. Analizar la sábana de llamadas y reconstruir la última ruta

Ya escribí extensamente sobre las sábanas de llamadas en otros artículos de esta serie. Aquí va el resumen de lo que un perito puede hacer con ellas que va más allá de lo que una familia puede hacer sola:

Cruce de Cell IDs con el registro del IFT. Las familias pueden usar bases de datos públicas como OpenCelliD para ubicar antenas. Pero un perito puede solicitar al IFT (Instituto Federal de Telecomunicaciones) la ubicación oficial de las antenas, incluyendo su orientación sectorial — es decir, hacia dónde apunta cada sector de la antena. Eso reduce el área de búsqueda significativamente. En lugar de un círculo completo de cobertura, se puede determinar en qué dirección específica estaba el celular respecto a la antena.

Análisis de patrones de movimiento. Un perito no solo identifica la última antena. Analiza el patrón de movimiento de días y semanas anteriores para establecer la rutina habitual de la persona: a qué hora salía de casa, por dónde pasaba, dónde estaba a mediodía, a qué hora volvía. Esa línea base permite identificar desviaciones: el día de la desaparición, ¿la ruta cambió? ¿Se desvió? ¿Se detuvo en un lugar inusual? Esas anomalías son pistas.

Análisis de silencios. Un perito analiza los periodos sin actividad. Si el celular normalmente tenía actividad constante y de repente hay un periodo de 2 horas sin ningún registro, esa ausencia de datos es en sí misma un dato. Puede significar que el celular fue apagado, que fue puesto en modo avión, que fue llevado a una zona sin cobertura, o que la SIM fue retirada. Cada escenario tiene implicaciones diferentes para la búsqueda.

Cruce entre líneas telefónicas. Un perito puede analizar no solo la sábana de tu familiar, sino las sábanas de los contactos críticos — las personas con las que se comunicó en las últimas horas. Cruzar las ubicaciones de múltiples líneas al mismo tiempo permite determinar si dos celulares estaban en la misma área al mismo momento. Eso establece coincidencias geográficas que son evidencia objetiva.

Dictamen pericial con valor ante juez. Todo el análisis se documenta en un dictamen pericial que tiene valor probatorio ante un tribunal. No es un informe casual. Es un documento técnico-jurídico, con metodología, con referencias a los datos, con valor hash, con conclusiones fundamentadas. Ese documento puede incorporarse a la carpeta de investigación y sostener una línea de investigación formal.

2. Extraer información del celular de manera forense

Si la familia tiene el celular de la persona desaparecida — porque quedó en casa, porque fue devuelto, porque alguien lo encontró –, un perito puede realizar una extracción forense: una copia bit a bit de toda la memoria del dispositivo, sin alterar el original.

Esa extracción puede revelar:

Mensajes de WhatsApp, Telegram, SMS, incluyendo los borrados. Los mensajes borrados no siempre desaparecen de la memoria del celular. Quedan en el espacio no asignado de la memoria flash. Si ese espacio no ha sido sobreescrito por datos nuevos, los mensajes son recuperables. Un perito sabe dónde buscarlos y cómo extraerlos.

Fotos y videos con metadatos. Cada foto tomada con un celular tiene metadatos EXIF: fecha, hora, modelo de dispositivo, y en muchos casos coordenadas GPS del lugar donde se tomó. Un perito puede extraer todas las fotos — incluyendo las borradas que sean recuperables — y analizar los metadatos para reconstruir dónde estuvo la persona y qué vio.

Historial de ubicaciones. Google Timeline en Android. Ubicaciones significativas en iPhone. Registros de GPS de aplicaciones de mapas, de running, de transporte. Datos de conexión a redes WiFi (cada WiFi al que se conectó el celular tiene un nombre y eso puede vincularse a un lugar físico: la WiFi de un café, de un hotel, de una oficina).

Historial de navegación web. ¿Qué buscaba tu familiar en internet en los días previos? ¿Qué páginas visitaba? Si buscó rutas en Google Maps, esas rutas quedan registradas. Si buscó un hotel, un autobús, un número de teléfono, una dirección, todo eso queda en el historial del navegador y en las bases de datos internas de las aplicaciones.

Aplicaciones de transporte. Uber, Didi, InDriver. Si tu familiar pidió un viaje, el registro queda en la aplicación: punto de partida, punto de destino, hora, conductor, ruta. Esa información es extraordinariamente precisa para determinar el último desplazamiento conocido.

Registros de desbloqueo biométrico. Cada vez que el celular se desbloquea con huella digital o reconocimiento facial, queda un registro con timestamp. Eso confirma que la persona tenía el celular en sus manos en ese momento exacto. No es una inferencia. Es una certidumbre biométrica.

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3. Recuperar datos de la nube

Si no tienes el celular — porque desapareció con la persona, porque fue destruido, porque la fiscalía lo tiene y no te lo entrega — un perito puede trabajar con los datos que existen en la nube.

Respaldos de WhatsApp en Google Drive o iCloud. WhatsApp genera respaldos periódicos automáticos. Esos respaldos contienen los mensajes, las fotos, los videos, los mensajes de voz. Un perito puede acceder a esos respaldos (con las credenciales de la cuenta o mediante solicitud judicial) y extraer la información de manera forense.

Google Takeout. Todo lo que la cuenta de Google de tu familiar tiene: correos, fotos, historial de ubicaciones, historial de búsquedas, contactos, calendario, documentos de Drive, notas de Keep. Un perito puede descargar todo eso, analizarlo y cruzarlo con otras fuentes.

iCloud. Para usuarios de iPhone, iCloud almacena respaldos completos del dispositivo, fotos, mensajes, correos. Apple tiene procedimientos para entregar datos a autoridades con solicitud formal.

Solicitudes a empresas de tecnología. Un perito puede asesorar a la autoridad sobre cómo formular solicitudes de información a Google, Apple, Facebook/Meta, Twitter/X, Uber, y otras empresas de tecnología. Cada empresa tiene un portal de solicitudes legales con requisitos específicos. Un perito sabe qué pedir, cómo pedirlo, y en qué formato solicitarlo para que los datos sean útiles.

4. Analizar evidencia de video (CCTV)

Las cámaras de seguridad son otra fuente de evidencia digital que un perito puede analizar:

Mejora de imagen y video. Si una cámara capturó a tu familiar pero la imagen es borrosa, existen técnicas forenses de mejora que pueden hacer visible lo que a simple vista no se distingue: un rostro, una placa vehicular, un detalle de ropa.

Análisis de metadatos de video. Los archivos de video de las cámaras de seguridad tienen metadatos: fecha, hora, identificador de la cámara, configuración de grabación. Un perito verifica que esos metadatos sean consistentes, que no haya edición, que el video sea íntegro.

Cruce de datos de video con sábana de llamadas. Si la cámara muestra a tu familiar en un punto a las 7:15 PM y la sábana de llamadas muestra su celular conectado a una antena en esa misma zona a las 7:14 PM, tienes dos fuentes independientes confirmando la misma ubicación. Eso es evidencia cruzada. Es poderosa.

5. Análisis OSINT profesional

Las herramientas OSINT que expliqué en otro artículo de esta serie son accesibles para cualquier persona. Pero un perito puede llevar el análisis OSINT a un nivel profesional:

Búsqueda profunda en la dark web. Hay información que no aparece en Google. Foros cerrados, mercados ilegales, canales de Telegram privados. Un perito con experiencia en investigación digital sabe navegar esos espacios y buscar indicios.

Análisis de redes de contactos. A partir de los datos de la sábana, de las redes sociales, de los registros de comunicación, un perito puede construir un gráfico de relaciones: con quién se comunicaba tu familiar, cuántas veces, en qué horarios, desde dónde. Ese gráfico puede revelar patrones y conexiones que no son visibles a simple vista.

Verificación de información. Si alguien dice que vio a tu familiar, un perito puede verificar la información usando herramientas OSINT: ¿es real la foto que te mandaron o está sacada de internet? ¿El número que te dieron corresponde a la zona que dicen? ¿El perfil que te señalan es auténtico o es falso?

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Lo que debería estar pasando en México (y no está pasando)

Voy a decir esto con toda la franqueza que me caracteriza.

Cada investigación por desaparición en México debería tener un componente de análisis digital forense desde las primeras horas. Cada una. Sin excepción. Porque en el siglo XXI, toda persona que lleva un celular deja un rastro digital. Y ese rastro es, en muchos casos, la pista más concreta, más objetiva, más verificable que existe.

En un sistema que funcionara, esto es lo que pasaría:

Persona desaparece. La fiscalía solicita la sábana de llamadas en las primeras 6 horas. Un perito analiza la sábana y determina la última antena de conexión. Se mapea el área de cobertura de esa antena. Se cruza con cámaras de seguridad de la zona. Se solicitan los registros de Google Timeline. Se analizan las redes sociales. Se identifican los contactos críticos. Se cruzan las sábanas de los contactos. Se reconstruye la ruta de movimiento. Se genera un mapa de búsqueda basado en evidencia digital. La familia recibe un informe claro con el punto de partida. La búsqueda en campo se orienta con datos objetivos.

Todo eso es posible. Hoy. Con la tecnología que ya existe. Con las leyes que ya están vigentes. Con el conocimiento que ya está disponible.

Lo que falta es voluntad. Peritos. Infraestructura. Presupuesto. Prioridad.

Mientras eso falta, las familias buscan a ciegas.

Preguntas que me hacen las familias

¿Cuánto cuesta un peritaje para un caso de desaparición?
Depende del alcance: un análisis de sábana de llamadas es diferente a una extracción forense completa de un celular, que es diferente a un análisis OSINT profesional. Lo honesto es evaluarlo caso por caso. Lo que sí te digo es que la comunidad forense en México tiene peritos que trabajan pro bono en casos de desaparición, especialmente cuando hay colectivos organizados. Pregunta. Busca. No asumas que no puedes acceder a un perito sin antes preguntar.

¿La fiscalía tiene un perito. Necesito otro?
La fiscalía tiene la obligación de investigar. Pero la defensa — y la familia — tiene el derecho de solicitar un peritaje independiente. He visto fiscalías que tienen personal técnico capaz. Y he visto fiscalías donde el «análisis digital» lo hace un ingeniero en sistemas que sabe prender una computadora pero nunca ha hecho una extracción forense. Si la fiscalía ya hizo un análisis, un segundo peritaje puede confirmar los hallazgos o encontrar lo que el primero no buscó.

¿Si el celular de mi familiar ya no existe, un perito puede hacer algo?
Sí. Un perito puede trabajar con las sábanas de llamadas, con los respaldos en la nube, con las cuentas de correo, con los registros bancarios, con los videos de cámaras de seguridad, con las redes sociales. El celular es una fuente de evidencia, pero no es la única. He trabajado casos donde el celular nunca apareció y aun así la evidencia digital fue suficiente para reconstruir la ruta y los contactos de la persona.

¿Cuánto tiempo tarda el análisis?
Una sábana de llamadas se puede analizar en horas o días, dependiendo del volumen de datos y del periodo cubierto. Una extracción forense de celular tarda entre 1 y 8 horas para la extracción, más el tiempo de análisis que depende de la cantidad de información. Un cruce de múltiples sábanas puede tomar días. Lo que importa no es la velocidad sino la profundidad. Un análisis superficial rápido es peor que un análisis completo que tarda un par de días.

¿El dictamen pericial sirve ante un juez?
Sí. El dictamen pericial de un perito certificado tiene valor probatorio pleno ante los tribunales mexicanos, conforme al artículo 210-A del Código Federal de Procedimientos Civiles y al Código Nacional de Procedimientos Penales. No es una opinión. Es un documento técnico-jurídico con metodología, con referencias a los datos, con valor hash, con cadena de custodia. Un juez lo considera prueba.

¿Cómo verifico que un perito es real y no un charlatán?
Pregunta si está registrado en las listas oficiales del Poder Judicial (aunque solo hay 14, muchos peritos calificados trabajan como peritos particulares). Pregunta por su formación, sus certificaciones, su experiencia en casos similares. Pregunta si trabaja con herramientas forenses reconocidas (Cellebrite, UFED, Oxygen, Axiom, EnCase). Un perito real te va a explicar su metodología. Un charlatán te va a prometer resultados sin explicarte cómo.

No es un problema de tecnología. Es un problema de voluntad

La tecnología existe. Las herramientas existen. El conocimiento existe. Las leyes que obligan a conservar los datos existen. Lo que no existe es un sistema que integre todo eso en la respuesta inmediata a una desaparición.

Y eso no se resuelve con un artículo de blog. Se resuelve con política pública. Con presupuesto. Con capacitación. Con voluntad institucional.

Pero mientras eso llega — si es que llega –, las familias no pueden esperar.

Por eso escribí esta serie de artículos. Por eso expliqué qué son las sábanas de llamadas y cómo solicitarlas. Por eso enseño herramientas OSINT gratuitas. Por eso escribí cómo preservar el celular. Por eso estoy escribiendo esto ahora.

Porque la información tiene que bajar de las torres de marfil a las manos de quien la necesita. De la madre que busca. Del padre que camina. Del colectivo que acompaña. De cada familia que merece tener acceso al conocimiento que puede ayudarla a buscar.

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Un dato que duele: los peritos que sobran y los que faltan

Voy a poner un dato en perspectiva.

En México hay miles de peritos registrados en áreas como contabilidad, medicina, grafoscopia, valuación. Para un peritaje contable, hay opciones en cada estado. Para un peritaje médico, hay opciones en cada hospital. Pero para un peritaje informático forense — en un país donde el celular es la herramienta de comunicación más importante, donde las sábanas de llamadas son evidencia crítica, donde la evidencia digital puede ser la diferencia entre encontrar a alguien y no encontrarlo — hay 14 peritos en las listas oficiales.

Catorce. En todo un país.

Eso no es culpa de los peritos. Es culpa de un sistema que no ha entendido que la evidencia digital ya no es un tema «de especialistas.» Es el centro de casi toda investigación criminal y de búsqueda en el siglo XXI. Y mientras el sistema no forme peritos, no los certifique, no los integre en las fiscalías y en las comisiones de búsqueda, las familias van a seguir cargando con esa ausencia.

He formado a más de 1,300 peritos en mi carrera. En 10 países. En Duriva hemos capacitado a cientos de profesionales que ahora trabajan en fiscalías, en despachos, en corporaciones, en todo el continente. Pero la necesidad sigue siendo inmensamente mayor que la capacidad instalada. Por eso insisto en que la información tiene que bajar a las familias. Porque no puedo poner un perito en cada caso de desaparición en México — pero sí puedo poner información en las manos de cada familia para que sepa qué pedir, qué preservar, y dónde buscar.

Esa es la razón de esta serie de artículos. No sustituyen al perito. Pero empoderan a la familia hasta que llegue el perito.

Qué puedes hacer tú, hoy

Si tienes un familiar desaparecido y no has solicitado la sábana de llamadas: hazlo. Hoy. El artículo 183 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión te ampara. Los datos se conservan 24 meses. Cada día cuenta.

Si tienes el celular de tu familiar: no lo toques. Modo avión. Guárdalo. Busca asesoría técnica. He escrito una guía completa sobre cómo preservarlo.

Si tienes acceso a sus cuentas digitales: revisa Google Timeline, respaldos de WhatsApp, correos, redes sociales. Toma capturas de todo. No borres nada.

Si quieres aprender a usar herramientas OSINT: tengo un artículo con cinco herramientas gratuitas y paso a paso. Compártelo con tu colectivo.

Si necesitas un perito y no sabes dónde buscarlo: pregunta en tu colectivo, en organizaciones de derechos humanos, en universidades con programas de ingeniería o informática. La comunidad forense en México es más solidaria de lo que el sistema hace creer.

Esto es un compromiso

Escribí esta serie de cinco artículos — sábanas de llamadas, evidencia digital, preservación del celular, herramientas OSINT, y este que cierra — como un compromiso. Un compromiso de que la información que he acumulado en 17 años de carrera no se quede encerrada en un laboratorio forense. De que llegue a quien la necesita.

No puedo cambiar el sistema solo con artículos. Lo sé. Pero puedo asegurarme de que cada familia que me lea tenga, al menos, las herramientas básicas para exigir lo que la ley le da, para preservar la evidencia que tiene, y para buscar con más que las manos vacías.

En mi podcast profundizo en temas de informática forense con un lenguaje accesible. En mi libro detallo procedimientos paso a paso. Pero lo que no puede esperar al podcast ni al libro es que actúes con lo que ya sabes. Que solicites los datos. Que preserves el celular. Que busques en las fuentes que ahora conoces.

Comparte esta serie con quien la necesite. Con cada madre que busca. Con cada padre que camina. Con cada colectivo que acompaña. Con cada persona que cree que «ya no hay nada que hacer» cuando la verdad es que hay muchísimo que hacer.

Hay un rastro digital. Hay datos. Hay evidencia. Solo falta quien la busque.

Y a veces, esa persona eres tú.